El primer día con el guante puesto
Hay algo que los libros no pueden transmitir del todo: el peso real de un Harris Hawk sobre el guante. Son unos 900 gramos, pero la sensación es mucho más densa que eso. Es el peso de un animal vivo que te está evaluando tanto como tú a él.
En la primera sesión de manning, la mayoría de los alumnos tiende a moverse demasiado, a intentar calmar al ave con movimientos que en realidad la inquietan más. Aprender a quedarse completamente quieto es la primera lección real del curso.
Esa quietud tiene algo de meditativo. Y cuando el ave finalmente baja la guardia y empieza a mirar a otro lado, es una pequeña victoria que no se olvida.