Personas que han dedicado años al trabajo con aves rapaces y que ahora comparten ese conocimiento de forma estructurada y accesible.
Carlos lleva más de dieciocho años trabajando con aves rapaces en España y Portugal. Comenzó como aficionado autodidacta y con el tiempo obtuvo el permiso de cetrería en la Comunidad de Madrid, donde ha participado en jornadas cinegéticas y en programas de control de fauna urbana con falcónidas.
Su enfoque pedagógico parte de la paciencia y la observación. Insiste en que el alumno debe aprender primero a leer al ave antes de intentar dirigirla.
Doctora en Biología Animal por la Universidad Autónoma de Madrid, con especialización en rapaces diurnas y nocturnas. Ha colaborado con centros de recuperación de fauna silvestre y participado en proyectos de seguimiento de poblaciones de águila real en la Sierra de Guadarrama.
En el curso imparte los bloques de biología, taxonomía y salud básica del ave. Su capacidad para explicar la fisiología de forma visual y cercana hace que los alumnos asimilen conceptos complejos con naturalidad.
Técnico en gestión ambiental con experiencia en la tramitación de licencias cinegéticas y en la normativa de tenencia de fauna silvestre. Ha asesorado a particulares y asociaciones en la correcta documentación de aves rapaces en tenencia, incluyendo registros CITES y fichas de marcaje.
En el curso se ocupa del módulo legal, que muchos alumnos consideran el más árido pero que resulta imprescindible para actuar dentro de la legalidad desde el primer día.
Las sesiones teóricas se desarrollan en un espacio equipado con material audiovisual, especímenes taxidermizados y equipamiento real de cetrería. Pero la mayor parte del aprendizaje ocurre fuera, junto a las aves.
Los instructores acompañan a cada alumno individualmente durante las prácticas de campo. No hay grupos numerosos. La atención directa es parte del método.
Creemos que la cetrería se aprende mejor cuando el alumno entiende el porqué de cada técnica, no solo el cómo ejecutarla.
Máximo ocho alumnos por edición para garantizar atención individual en campo.
El bienestar del ave es el primer criterio en cada práctica. Se trabaja siempre con aves en buen estado físico y psicológico.
El contenido se alinea con los temarios oficiales de las comunidades autónomas que regulan el permiso de cetrería.
Las prácticas se realizan en monte, no en recintos cerrados. El alumno aprende a orientarse y a trabajar en condiciones auténticas.